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Julio Jones a Titans, ¿Qué significa?

Julio Jones junto a Derrick Henry

Los Falcons envían a Julio Jones a Titans junto con una sexta ronda de 2023 por una segunda en 2022 y una cuarta en 2023. En esta nota analizaremos las implicancias del trade para ambos equipos y como cambia el panorama en la NFL.

En primer lugar, es importante destacar lo que esto implica financieramente para ambas franquicias. Los Titans asumen los 15,3 millones correspondientes al salario de 2021 de Jones, junto con 11 millones en cada uno de los próximos dos años. Atlanta, por su parte, se queda con 7,75 millones de dinero muerto para cada uno de los tres próximos años, en relación al signing bonus prorrateado. Esto mejora sustancialmente el espacio salarial de los Falcons, que en caso de desprenderse del receptor por otro medio hubieran sufrido un impacto mucho más alto.

Pero habiendo analizado las formalidades, es momento de meternos en el análisis del juego y en lo que podemos esperar de ambos equipos para 2021.

Comencemos por Atlanta. Lo primero a mencionar es que con la salida de Julio Jones, Kyle Pitts pasa automáticamente a ser el segundo mejor receptor de los Falcons. Es por esto que debemos analizar la afinidad de su nuevo Head Coach, Arthur Smith, con los TEs. Antes de convertirse en el coordinador ofensivo de los Titans, Smith había pasado seis años como coach de esa posición. Esto se puede ver reflejado en dos estadísticas que considero trascendentales, la primera de ellas siendo que los TE de Tennessee tuvieron el cuarto porcentaje de targets más alto en la NFL en 2020, obteniendo el 29,6% de los objetivos totales del equipo y el sexto número más alto de objetivos totales comparados con el resto de la liga. Además, los Titans fueron el equipo que utilizó con mayor frecuencia el personal 12 (1RB, 2TEs) en 2020, utilizándolo en el 35% de sus snaps.  

Hayden Hurst deberá mejorar su nivel con la salida de Julio Jones a Titans.
Hayden Hurst en un juego ante los Lions.
(Foto: Kevin C. Cox/Getty Images)

Es a este personal que quiero hacer referencia, ya que creo que debería ser el utilizado por Atlanta en la enorme mayoría de las snaps. Cabe destacar que los Falcons cuentan con dos TEs de primera ronda en su roster, Hayden Hurst y Kyle Pitts. Como ya he mencionado, Pitts es sin duda alguna el segundo mejor receptor del equipo y creo que la mejor forma de sacarle provecho al juego aéreo sería alineando a estos dos TEs junto con Calvin Ridley y Russell Gage. Cabe destacar que Hurst es una excelente arma por la vía aérea, atrapando el 66% de sus targets con 7,2 yardas por cada uno en su carrera, sin haber registrado una sola drop hasta 2020 y con un drop rate de 2,2%. Ridley y Pitts no necesitan introducción alguna y Gage ha demostrado ser formidable como WR3.

Pero no solo sugiero este personal mirando al juego aéreo, sino también al terrestre.

Ya sin Gurley, el único RB competente con el que cuenta Atlanta es Mike Davis, y podríamos decir que está lejos de ser un gran corredor. La situación es tan grave que ESPN alista a Cordarrelle Patterson como su RB2. Hurst es un bloqueador voluntarioso y, por momentos, competente, aunque deja bastante que desear en esa área. Algo similar pasa con Pitts, que siempre muestra el esfuerzo aunque no siempre se traduzca en resultados, sin embargo, su físico da muchísimo lugar a esperanza en un mejoría. Incluso podrían rotar (de manera frecuente para que no resulte obvio en jugadas de acarreo) con el especialista bloqueador Lee Smith, añadido esta offseason. De esta manera se podría dar un inmenso apoyo a un careciente juego terrestre y ser una ofensiva amenazante por ambas vías. Por último, con el espacio salarial creado, podremos ver algún movimiento en la agencia libre sobre este último cuerpo. Tanto Trey Burton como Tyler Eifert podrían aterrizar en Atlanta.

Es momento entonces de hablar de Tennessee. Los campeones reinantes de la AFC South tuvieron una offseason plagada de bajas sensibles en ofensiva y buscaron en el Draft remediar una defensa que fue la segunda peor de la NFL tanto por aire como en la zona roja. Habiendo permitido tantas bajas sin buscar ningún reemplazo de renombre planteaba sobre su potente ofensiva un interrogante que creo que podemos empezar a responder con esta adición. Siguen teniendo un menor número de targets confiables tras las salidas de Smith, Davis y Humphries, pero la drástica mejora en cuanto a calidad en el depth chart es indiscutible.

Tennessee tendrá uno de los mejores dúos de WRs en la liga en AJ Brown y Julio Jones.
El intercambio de camisetas entre Julio Jones y AJ Brown en su último enfrentamiento.
(Foto: Lynn Bass/Atlanta Falcons)

En 2020 los equipos podían doblar con confianza a AJ Brown y mandar cobertura simple a los demás, pero dejar así de expuestos tanto a AJ Brown como a Julio Jones no sería menos que un pecado capital. Dos pesos pesados de este calibre obligan también a todos los equipos a replegarse en coberturas más profundas, dejando la línea más descubierta para el mejor corredor de la NFL en Derrick Henry. Los Titans tienen en este trío el mejor tridente de WR, WR, RB desde al menos 2017 con Bell, Brown y Juju en Pittsburgh, debiendo remontarnos a los Broncos de 2014, Texans de 2012 o incluso Patriots de 2007 para encontrar algo similar. Cabe destacar que todos esos equipos ganaron su división.

Con un Ryan Tannehill (líder de la NFL en passer rating desde 2019) en los comandos, una defensiva que se debería ver drásticamente mejorada y una línea ofensiva que da lugar a ilusión con las llegadas de Radunz y Lamm; los Titans no solo deberían ser capaces de vencer a la otra potencia en su división, los Colts, sino también de volver a la final de la conferencia y porqué no más.  

Cabe destacar que Tannehill tiene también un menor número de intentos de pase promedio que la mayoría de los QBs de la liga. Además, es digno de mención que Julio Jones manifestó su deseo de jugar con un QB que tuviera un “buen brazo”. El mariscal de los Titans completó en los últimos dos años 25 de sus 70 intentos profundos, siendo uno de los que menos lo intentó y con un porcentaje de pases completos que lo deja como el #21 de la categoría en la NFL.

Por lo tanto los interrogantes que surgen son:
1) Si Vrabel decidirá pasar más la pelota.
2) Si su mariscal de campo logrará desempeñarse con la misma efectividad en un mayor volumen de intentos y si mejorará en pases profundos.
3) Si las adiciones hechas tanto en defensa como en la línea ofensiva traerán las mejoras esperadas.
Si la respuesta a todas estas preguntas es un sí, nadie debería extrañarse de ver a los Titans en Los Angeles para el Super Bowl LVI.  

Imagen de portada: Jason Getz-USA TODAY Sports

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